Subsidios que reactivan

Mario Germán Fernández De Soto

Indudablemente que uno de los más grandes anhelos de todos los colombianos es tener una casa propia. Sin embargo, cumplir este deseo nos enfrenta a una realidad muy diferente. Cerca de 18.2 millones de colombianos viven en lo que los expertos llaman estado de “déficit habitacional”, lo que no es otra cosa sino la carencia de una óptima y digna calidad residencial, porque de los 14 millones de hogares constituidos 5.1 millones de ellos están afectados por tal situación.

Claro, una cosa es la calidad de la vivienda y otra es la cantidad. Es decir, hay hogares con deficiencias que son susceptibles de mejoras sustanciales a través de intervenciones que permitan superar su nivel de vida. Lo cierto es que en la actualidad de quienes tienen vivienda, el 26% necesita mejorar sus condiciones, ya que esta circunstancia afecta notoriamente hacer efectiva la mitigación de la pandemia, puesto que 3.5 millones de familias conviven en hacinamiento o en peligro estructural, como afirman los profesionales de la construcción.

El Ministerio de Vivienda ha estructurado diferentes programas para vivienda de interés social y para No VIS que no alcanzan a satisfacer la demanda que tiene Colombia. El Gobierno Nacional ha pretendido en la última década adelantar iniciativas que permitan la reducción del déficit habitacional y fomentar la reactivación de la economía y, para ello, es necesario apalancar el ingreso productivo como factor de incidencia en el desarrollo social de la población. La gran problemática de la construcción de vivienda es la financiación porque no es suficiente con tener bajas tasas de interés sino también buscar garantías para las entidades financieras de tal manera que asuman con mayor disposición el riesgo de facilitar el capital a quienes en su gran mayoría tienen escasos ingresos; los que no alcanzan para pagar una cuota inicial que ha estado bajando del 30% al 10%. Se ofrecen hoy subsidios a la cuota inicial y a la tasa de interés y coberturas especiales con programas desde el ministerio del ramo, pero lo que realmente es menester es impulsar la flexibilización de las medidas para acceder a un crédito hipotecario.

El Gobierno Nacional debe implementar un programa de cobertura social que no sólo garantice el pago de la cuota inicial sino para que los bancos financien con una tasa preferencial que debe ser otorgada por el Banco de la República a los recursos que se destinen a la construcción y financiación de vivienda, con lo cuál se facilita el acceso de quienes no pueden ahorrar para la cuota inicial y se disminuiría la cuota fija mensual para los beneficiarios; lo que conllevaría a mejores condiciones para los créditos constructor de las compañías que irrigarían al mismo tiempo el capital a los distintos estratos socioeconómicos en cascada; conduciendo así a la generación de más puestos de trabajo y a una eficaz reactivación social y económica teniendo en la cuenta el encadenamiento productivo del sector con la industria y el comercio. Bienvenidos los subsidios para la vivienda nueva, pero también se necesita un Plan para promover los mejoramientos de vivienda del sector rural y del urbano propiciando el crecimiento social de las familias que quieren vivir en un ambiente familiar digno que contribuya a su bienestar y al desarrollo humano.

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lunes 5 de octubre, 2020

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