Todo está consumado
La expresión la hace Jesús de acuerdo con el sermón de Las Siete Palabras, que siendo precisos debería ser el de las siete frases.
Pero dejando de lado la estrictez lingüística, esta expresión hace mención a un “nada que hacer” que antecedería a la infalible muerte.
Años atrás Julio César exclamaría también otra máxima para significar una situación similar en la que no hay vuelta atrás.
Quebrantando la ley que prohibía el ingreso del ejercito a la ciudad de Roma, Julio César ordena a sus legiones cruzar el río Rubicón y entrar en la ciudad.
Él, trepado en su caballo y mientas contempla el marcial espectáculo, exclama su célebre “Alea iacta est”, una arenga traducida como “La suerte está echada”.
Como formé parte de la mitad de los colombianos que perdimos en las pasadas elecciones, toda la noche del domingo la pasé en vela… Y las dos frases arriba citadas daban vueltas en mi cabeza.
Hoy, ya pasado el duelo y con la calma que brinda la reflexión, concluyo que las dos expresiones no fueron antesala de la fatalidad suprema. Por el contrario; la primera, la del Mesías, fue el antes de su glorificación a la diestra del Padre. Y la segunda, la del César, antecedería la era más gloriosa del imperio romano.
Los colombianos, todos sin excepción, tenemos ya un nuevo presidente. Y mal haríamos en desear que su futura gestión sea desastrosa.
Por el contrario, anhelo que su obrar legitime y satisfaga a sus esperanzados electores y nos demuestre a quienes no votamos por él que estábamos equivocados… ¡Por el bien de nuestra amada Colombia, que así sea!