Tomás Cipriano De Mosquera, enfrentado a la iglesia católica

Alberto Ramos Garbiras

Dice Víctor Paz Otero, en su novela histórica que, “ Tomás Cipriano de Mosquera, le envío cartas soberbias e insolentes al presidente Ospina Rodríguez. En el interregno entre las amenazas y el inicio de las confrontaciones, se presentó un conato de guerra entre Ecuador y Perú, Mosquera quiso ser el intermediario, pero Ospina Rodríguez no lo nombró, esto hirió el orgullo de Tomás Cipriano, porque designaron a Florentino González. Tampoco le agradó que nombraran a Pedro Alcántara para dirigir el ejército, porque era su yerno .” ( Paz Otero, 2004)

Una vez tomado Bogotá y ganada la guerra por las soberanías, Mosquera consolidó sus posiciones en Usaquén, y por la certera información logró detectar e interceptar al presidente Ospina y a su hermano Pastor Ospina, quienes se dirigían a Anapoima, haciéndolos apresar.

La decisión era aplicar la pena de muerte al mandatario, pero tácticamente se dejó “convencer” de los diplomáticos extranjeros y de parte de la clase política que intermediaron para que no se llevara a cabo la ejecución, accedió para logar en reconocimiento exterior de los países amigos con el fin de que el gobierno que se iniciaría fuera reconocido, y así lograr la transición de la mejor forma.

Ya dentro del Olimpo Radical, Tomas Cipriano, llevó a cabo un proceso de desamortización de bienes de la iglesia para realizar parte de la reforma agraria que pretendía dándole utilidad a los bienes de manos muertas.

Se convirtió en un anticlerical porque como buen observador había constatado desde su juventud que la iglesia se reacomodó al inaugurarse la Republica, pasaron de ser los aliados del Virrey y los funcionarios coloniales a establecerse al lado de los patriotas y los gobiernos desde Bolívar y Santander en adelante , exigiendo el patronato o protección , igual al patronato real; y fue testigo de la rebelión armada para no entregar los conventos, y comprobó las intrigas para desestabilizar gobiernos; por esa causa expulsó sacerdotes y obispos que lo atacaban: Ya como liberal progresista y luego radical, no dudó en señalar las anomalías de los curas para hacer política amparados en sermones con misticismo.

El Papa Pío Nono(Pío IX), recibió una reprimenda en una dura carta que se conoce como carta autógrafa, de unas 9 páginas. Le dijo ese 15 de enero de 1862, “…muchos eclesiásticos se han complicado en la revolución , abusando de su ministerio pastoral, para excitar las masas a la rebelión contra los gobiernos constitucionales de los estados; algunos de ellos han tomado las armas, y no falta el escándalo de haber muerto un cura combatiendo a la cabeza de una guerrilla. No repetiré a vuestra santidad más hechos de estos, porque lo dicho es suficiente para mi objeto(…) con mucho sentimiento tengo que decir a Vuestra Santidad que un número crecido de curas, vive amancebado escandalosamente , por lo cual no pueden predicar la moral, y se observa que sus prédicas son contraídas a recomendar el pago de contribuciones eclesiásticas, para emplear sus productos en sus familias y no en el culto”.

Luego fue excomulgado. Mosquera amenazó a los clérigos para que se sometieran a la autoridad del Gobierno, so pena del destierro.

El cuarto período presidencial lo ejerció entre 1866 y 1867, el error fue llevar a cabo un gobierno con solo amigos cercanos y no con miembros del partido liberal radical, o sea impulsó el personalismo, el mosquerismo y se rodeó de personas como Ezequiel Rojas Ramírez, un conspirador septembrino, que si bien era un intelectual conocido, no gozaba de prestigio en todos los sectores.

Lamentablemente decidió desconocer la gestión administrativa de su predecesor Manuel Murillo Toro, cuestionando el proceso de los remates sobre los bienes desamortizados, acusándolo de lesión enorme en la venta de bienes, no dándole la figuración que merecía como jefe natural de Los Radicales, ninguneándolo con la iniciativa del proyecto del Canal de Panamá, esto le hizo perder las mayorías en el Congreso .

El manejo del orden público en las regiones le enturbió la gestión nacional, pues se opuso a dejar la resolución de los conflictos internos de los estados con la autonomía que la Constitución de 1863 reconocía, Tomás Cipriano, consideraba que cualquier levantamiento regional era un desconocimiento a la legitimidad del gobierno central; se enfrentó al Congreso con rigidez hasta que lo clausuró, dando una especie de golpe de estado que le agrieto las relaciones con las élites de las regiones que lo habían acogido para elegirlo presidente.

Tres temas fueron los más complejos y ardorosos durante ese período: 1) El manejo del orden público en los estados de la unión, 2) El manejo de los remates de los bienes expropiados, 3) los asuntos religiosos, que escalaron en un distanciamiento mayor con la iglesia católica. Intento ante la Corte Superama que le aceptaran la renuncia.

Luego fue destituido y enjuiciado ante el Congreso. Y lo abandonaron sus amigos Ezequiel Rojas Garrido, y Santos Acosta, este asumió la jefatura del Estado.

Bibliografía

Paz Otero Víctor. “El Demente Exquisito. La vida estrafalaria de Tomás Cipriano de Mosquera”. Novela histórica. Libro publicado por Villegas Editores. Primera edición, marzo de 2004.

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viernes 21 de octubre, 2022

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