¿Trampas u oportunidades?
Cuando en un país como el nuestro se propone la creación de una nueva superintendencia que permita controlar la educación, existiendo un ministerio del ramo, es porque definitivamente las cosas no marchan bien.
Cuando se venden 6000 boletas para el próximo partido de fútbol entre Colombia y Brasil, virtualmente, por la empresa contratada para tal efecto y estas son manipuladas por revendedores que proceden a colocarlas entre el público por un valor descomunal, es porque somos campeones del fraude y del engaño.
Cuando un político como el “Ñoño” Elías hizo y deshizo, supuestamente, con la contratación del Estado, por el hecho de haberse convertido en un “barón” electoral con una “gran” votación que significó una ventaja importante para lograr la Presidencia de la República, es porque se sabía de antemano que en Colombia organismos de control como el Consejo Electoral y la Registraduría funcionan políticamente, es decir, con un as en la manga. Y así, podríamos mencionar muchos casos más.
Lo cierto es que, como dijo el filósofo holandés Rob Riemen, “en vez de valores morales, estamos viviendo una vida de deseos.”
Ese es el temor entre muchos colombianos, que la visita del papa Francisco sea utilizada políticamente, para complicar más el sentimiento nacional ya demasiado polarizado.
Así la jerarquía católica lo niegue, la actitud de altos funcionarios del gobierno así lo indica. Eso no es bueno, confundir la religión con política. Infortunadamente, como lo indica el mismo filósofo: “Nuestras democracias se han convertido en instrumentos para gente mediocre e intelectualmente hipócrita”. Ojalá el Papa venga como pastor y no como proselitista.