Transformista tránsfuga
De una manera tan intempestiva como inimaginable, Dani, ese artista que parecía estar preparado para soportar le correspondieran el infame matoneo que semanalmente acostumbra lanzar contra personitas, personas, y regiones que no son de sus afectos ni de su misma estirpe, ante el primer señalamiento a lugar y bien documentado que le hicieran, dejó de ser el más despiadado, frentero y jocoso de los bullies, para transformarse en una desesperada y ofendida alma bondadosa necesitada de justicia y de protección… Si entre insectos estuviéramos, Dani sería considerado un tránsfuga, pues al primer señalamiento se derrumbó y abandonó el partido unido de los feroces alacranes, para militar en las huestes de las sensibles y tiernas mariquitas.
Las agresiones de Dani, el bully, han sido validadas, celebradas, y ahora también defendidas, tanto por los miembros de su antiguo partido de los venenosos ortópteros, como por los coleópteros aladitos a los que recientemente se unió.
Fiel a su condición de matoneador, Dani agrede de manera sistemática amparado en la pasividad de diferentes grupos de ciudadanos que no leemos sus escritos. El primer grupo pasivo es el de aquellos que leen las revistas serias que superan en circulación a la del primo de Dani: Tv y Novelas, y Vea. El segundo grupo pasivo es el de quienes consideramos ese semanario vulgarmente enmermelado. Y un tercer grupo pasivo estaría integrado por aquellos que ojean en consultorios y salas de espera esa publicación, pero no llegan a esa última página en la que escribe Dani.
Al final, después de semejante pataleta, resulta que aunque Dani cacarea, pone huevos, tiene pico, es emplumado y se alimenta de maíz y de lombrices, no puede ser señalado como gallina por cuanto él realmente es un ave galliforme…