Trata de blancos

Rodrigo F. Chois

Visité la Notaría Segunda de Cali y fue un agrado constatar que aún permanece colgada en la entrada una ampliación de una columna que escribí hace años.

En aquella vieja nota me referí a la fascinación que profesa Pedro José Barreto, el notario segundo, por el señor Spock y la serie Viaje a las Estrellas.

“Hola Rodrigo”, me saluda Pedro José con la amabilidad que le caracteriza.

Y después de intercambiar palabras sobre el motivo de mi visita me pregunta: ¿Qué piensas del futbol?” Siento algo de pena confesarle mi ignorancia sobre el tema.

Es que a pesar de que he asociado ese deporte con el valioso trabajo en equipo que realizaban nuestros antepasados caza mamuts, nunca me ha interesado.

Incluso, cuando me solían vender su práctica con la alegoría de dos ejércitos enfrentados cada uno de ellos con una fuerte conexión de identidad y de pertenencia regional, yo me inclinaba por el ajedrez.

Conversamos unos instantes sobre los desórdenes y la violencia que genera el futbol en nuestra ciudad.

“¡Es que el futbol es una pasión!” me expresó.

Me quedo callado y pienso si así es ahora no imagino como sería si se jugara como lo hacían los aztecas – ¿o eran otros indios mesoamericanos? – pateando cráneos y sabiendo que el equipo perdedor sería sacrificado.

“Y el Gol…” agregó él “No hay nada más parecido a un clímax, a un orgasmo colectivo. Por eso los jugadores son héroes… Son como inestimables meretrices que se reclutan, se compran y se venden entre los equipos.” “¿Como una trata de blancas?” le pregunté. “¡Como una trata de blancos!” afinó riendo él.

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martes 16 de mayo, 2023

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