Triada Anticorrupción

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Quien esté libre de corrupción que instaure la primera denuncia. Perdonen que parodie el pasaje bíblico, pero hay personajes que miran la paja en el ojo ajeno y, sin embargo, ellos olvidaron la viga de la corruptela que los enriqueció sin siquiera avergonzarse.

Colombia no es la única nación corrupta, porque se trata de un cáncer internacional que también ha afectado países vecinos, igualmente, otrora pasó en la historia de sociedades asiáticas y europeas: Israel y sus prevaricaciones; la degradación de Roma; las empresas europeas navieras y la piratería en alta mar; los empréstitos de potencias y la expoliación de recursos naturales; multinacionales, financiación de campañas políticas y coimas; contratación pública sin licitación; peculados y enriquecimiento.

En Colombia como que nos estamos acostumbrando y entonces “a la corrupción que no tiene cura, hacerles cara dura”. Acabar la corrupción es difícil en un país diseñado con la legalización de los sobrecostos en obras públicas.

La Triada Anticorrupción, constituida por la alianza del Instituto Tecnológico de Monterrey (México), la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Los Andes (Colombia), en buena hora propone “Superar la corrupción” (Ediciones Uniandes 2023), un debate anticorrupción desde diversas perspectivas, comenzando por su comprensión como problema social, político, institucional y estatal.

La corrupción carece de escrúpulos, su Dios es el dinero público saqueado, al corrupto no le importa su poder económico, ni su nivel cultural.

La corrupción provoca pobreza colectiva y se nutre de ella. Es una patología social, agravada cuando corrompe legisladores y los órganos de control del Estado y la Fiscalía, no la combaten. Sin acabar la corrupción seguirá la pobreza y faltará la democracia.

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miércoles 31 de julio, 2024

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