Trujillo, tiempos de paz
Esta semana se instaló el Consejo municipal de paz en el municipio de Trujillo, después de una larga historia de dolor y terror, hasta un sacerdote muy querido por su población fue asesinado de la manera más despiadada, el padre Tiberio Fernández, solo por estar del lado de su comunidad, en momentos de agitación política regional, con un nefasto ingrediente mafioso aún persistente en el norte de nuestro departamento.
Es preciso reconocer el enorme valor civil de las personas que conforman este organismo de paz, constituido por un grupo de personas representativo de las distintas expresiones sociales de su población; cabe destacar la importancia de sus mujeres, algunas de ellas víctimas que, sin olvidar a sus seres queridos caídos en los años de violencia, prestaron su inquebrantable y generosa voluntad para impulsar una estrategia de paz y reconciliación.
Trujillo nos ha sorprendido en este periodo, fue el único municipio de norte del Valle que le dijo sí al plebiscito, en la misma lógica de Colombia, en donde los territorios más martirizados por la guerra son los mismos que le han dado la bienvenida a los saludables vientos de paz. Mención especial merece el respaldo dado por el gobierno municipal, en cabeza de su alcalde, a este proceso de cambios importantes en favor de la reconciliación.
Los tiempos del vergonzoso y punible contubernio entre agentes del Estado y criminales que permitieron semejante barbarie, deberán quedar sepultados para siempre ante el avance imparable de la paz, que significa en su nuevo lenguaje, procesos de reparación colectiva, construcción de la verdad y ante todo, una voluntad de enmienda del Estado.