Un alcalde mal asesorado
No hay cosa más grave en el ejercicio de la función pública que estar mal asesorado. El pasado 9 de julio el Secretario de Seguridad de Cali, coronó una de sus tantas pilatunas, al lograr que la Alcaldía suspendiera la prohibición del parrillero hombre, que tenía una vigencia de 23 años. La decisión cayó como baldado de agua fría y el Secretario salió airoso a decir que todo se debía a que técnicamente el observatorio del delito había encontrado que esta prohibición era innecesaria y obsoleta, pues en Cali los homicidios y los hurtos no se cometían desde motocicletas con parrillero.
La protesta no se hizo esperar. Por ejemplo, en Blu radio salimos al aire el Presidente del Concejo, el exalcalde Ricardo Cobo y yo a criticar por inconveniente e irresponsable la medida, calificándola como portadora de un populismo de la peor estirpe.
Los caleños sin distingos de condición social y hasta los motociclistas hicieron causa común con la protesta. En el fin de semana, para acabar de darle razón a los inconformes, se presentaron 13 homicidios, algunos con parrillero a bordo y los más de 9.000 hurtos sucedidos este año, le pasaron cuenta de cobro al Secretario de Seguridad. Ya por el lunes 16, Villamizar renunció y el 17 el Alcalde no le aceptó la renuncia y además revocó la medida.
El Secretario de Seguridad, con todas sus escaramuzas y su parafernalia implementada en los medios y en las redes sociales, es una demostración más del fracaso que ha significado para la ciudad importar funcionarios desde Bogotá. Cali vivió 8 días donde la percepción de inseguridad llegó a su máximo esplendor.