Un aniversario más de Héctor Lavoe

Umberto Valverde

Héctor Lavoe es un cantante de leyenda, su infancia fue marcada por la muerte temprana de su madre que le dejó un vacío enorme.

Ese vacío lo llevó a la droga, en la cual siempre permaneció y debido a las infecciones de agujas contrajo el Sida. Vino a Cali por primera vez en 1977, se presentó en el coliseo Evangelista Mora y no quiso cantar Ausencia.

Vino a vivir a nuestra ciudad cuando Alfredo de la Fé, su amigo de Fania, había creado la Charanga de Juan Pachanga bajo el patrocinio de Larry Landa, el empresario caleño que hizo la primera gira de Fania por Panamá y Colombia.

Héctor Lavoe, de acuerdo a una crónica minuciosa que escribí, vivió tres meses. Sin embargo, su paso por nuestra ciudad fue mítico.

Muchos, en su imaginación, dicen haber estado con él, en realidad su vida era nocturna. Alguna vez comimos en el café Los Turcos y Alfredo de la Fé preparó una cena, con Doris Salamanca, su mujer caleña de entonces, para su recibimiento, en donde estuve.

La vivencia más intensa se encuentra contada en mi libro “Quítate de la vía perico”, donde cuento como estuvimos tres días encerrados en Juan Pachanga, con Larry Landa, Zoe, su novia, Miguel Yusti, Lavoe y mi persona. Tres días en un fuerte embale.

La última vez que lo ví fue en 1989, en la fiesta de los boricuas en Nueva York, con Humberto Corredor. Me impactó ver su mano llena de huecos, producto de su relación con la droga. Héctor estuvo muy solo al final, casi nadie lo visitó, y un conguero David Lugo abusó de él llevándolo a cantar cuando ya no podía. Varias personas intentaron llevar este caso como secuestro y homicidio premeditado. No avanzó el caso.

Años después pude cerrar mi capítulo Lavoe con dos reportajes memorables. El primero un reportaje en televisión y una crónica en El Tiempo con Willie Colón, su amigo, el músico que hizo grande sus temas, con arreglos portentosos.

Después, hace poco, una conversación sincera con Ismael Miranda, su amigo de juventud, primer novio de Puchi, se aburrió de ella y propicio el noviazgo de ellos dos.

Miranda habló en su entierro, pagó los costos funerarios, aún los excesos de Puchi de ir por varios sitios para hacer una despedida. En el 2002, llevó los restos mortales de Héctor Lavoe, de Puchi, también fallecida y de su hijo Héctor Jr., y los enterró en Ponce, Puerto Rico, en su tierra.

En la última visita de Sergio George y Tito Nieves a Cali, hablando de Héctor Lavoe, inevitablemente, les dije: “Héctor cantaba con la muerte adentro”. En su tema Ausencia este sentimiento es muy fuerte. Por eso, casi todos sus imitadores, hacen una caricatura de su interpretación, que era única y memorable, lo escuché en noches inolvidables.

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jueves 25 de junio, 2020

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