Un chip mental
La mayoría de cosas tienen una utilidad por lo que descubrimos valor en ellas. Esta es la condición sine qua non por la que estaríamos dispuestos a dar algo a cambio de gozar de ellas; por la que las llamamos “bienes” y servicios; y por la que existe una lista grande de las mismas.
Sin embargo, hay también un “bien” especial cuya utilidad radica en que nos sirve para adquirir otros bienes.
No lo podemos comer, beber o usar para cubrir nuestros cuerpos; pero ¡lo deseamos! El dinero; un bien que ha sido satanizado por casi todas las religiones debido a malas interpretaciones.
Por ejemplo, en Occidente con la consigna “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios,” o en Oriente con la profecía “Sólo después de que el último árbol sea cortado, sólo después de que el último río sea contaminado, sólo después de que se pesque el último pez, sólo entonces descubrirás que el dinero no se puede comer”.
Así las cosas !¿Cómo no comprender conductas con respecto al dinero que hacen que los seres humanos no tengan una “mente millonaria”?! Muchos se quejan por la falta de dinero.
Y sí, estamos casi ante un problema endémico. Pero han reflexionado en qué tipo de “chip” hay instalado en las mentes quejumbrosas.
Si usted piensa que tener una mascota no es importante, ¿tendrá una en su hogar?, y si usted considera que tener bicicleta no es esencial ¿habrá una en su garaje? Entonces, créame que si usted considera que don dinero no es para nada importante, no habrá dinero en su billetera.