Un MIO sin sentido
Nuestro sistema integrado de transporte se ha convertido en la manzana de la discordia para la inmensa mayoría de usuarios del transporte público.
Un proyecto que proporcionó descongestionamiento vial, mejorías en la calidad del aire y en la disminución del ruido, además de renovación urbana; languidece en la actualidad como resultado de los cálculos mal proyectados para alcanzar su eficiencia financiera, hecho comprobado con los problemas económicos que enfrentan varios de los operadores. Asimismo cojea por las insuficiencias en su estructura física; faltan paraderos, la señalización es insuficiente o nula más allá de las estaciones troncales.
Y como si no fueran suficientes estos inconvenientes, ahora debemos añadir la cancelación o modificación de rutas, desconectando amplios sectores de la ciudad.
A ello agreguemos algo de inverosimilitud al asunto como secuela de las lacónicas e imprecisas respuestas que entrega el servicio a viajeros de Metrocali, proporcionando más fastidio y apatía contra el sistema.
¿Podrán su presidente y funcionarios ser sensibles a las reclamaciones? O intentar conceder respuestas menos irónicas, recordando que con sus decisiones acertadas o desatinadas no solo afectan la movilidad de millares de caleños, sino que también desorganizan el modo de vida de otros miles más, que se perjudican por el cambio de carácter en los usuarios, temperamento malsano que contagia violencia, multiplicando su mala influencia por toda la ciudad; o también con el desacomodo de horarios que se refleja en descontrol sobre las rutinas del día a día.
¿Habrá luz al final de este oscuro túnel?