Un Nobel “regalado”
Pocos personajes me han suscitado tanto respeto en los últimos tiempos como María Corina Machado. Su actitud enhiesta y su voz firme contra la satrapía de su país, su acompañamiento combativo a Edmundo González en la campaña que ganaron y que el régimen de Maduro jamás reconoció, la ubican en un escenario de credibilidad en el continente y en el mundo entero.
La expectativa por su llegada tardía a Oslo a recibir el Premio Nobel de Paz 2025, mediante una aventura peliculera digna de una serie de Netflix, agregó más elementos meritorios a la causa opositora que lleva enarbolando desde hace décadas en Venezuela.
El mundo entero la vio salir al emblemático balcón a saludar a cientos de compatriotas que la acompañaron a recibir el galardón.
Lo que muchos no esperábamos y me incluyo, es que a raíz de los sucesos que derivaron en la captura –le he llamado abducción– de Nicolás Maduro en los primeros días de este año, la Nobel Machado fuera puesta a un lado por el gobierno Trump para lo que se ha denominado la transición del régimen actual a un gobierno donde la democracia y el respeto por los derechos humanos vuelva a prevalecer en la república bolivariana.
Pero menos aún nos íbamos a imaginar que María Corina, en su visita a la Casa Blanca la semana pasada, fuera a regalarle al presidente Donald Trump la medalla que la acreditó como la ganadora del Nobel de Paz en su última entrega.
Tan particular gesto ha suscitado todo tipo de opiniones desde críticas por el “desprecio” al simbolismo de la medalla como sutiles comentarios a lo que quiso significar la líder opositora con ello: lisonjas a Trump, un llamado a ser tomada en cuenta para el proceso de transición en Venezuela, una actitud de sumisión ante lo expuesto por el gobierno americano, sobre todo ahora que el mandatario en cuestión, ha salido a decir que ya no tiene “compromisos con la paz mundial” por lo hecho frente a ocho conflictos mundiales y sus pretensiones con Groenlandia.
No es congraciándose con el gobierno americano que quizás logre regresar a su país a seguir luchando por la democracia como millones de exiliados venezolanos.
Así pensemos que son los gringos quienes ponen las condiciones en este momento, son los nacionales los llamados a abrir canales que les permitan no solo retornar al país sino llevarlo de regreso al sendero de la libertad y el orden.