Un país sin planes B

Rosa María Agudelo Ayerbe

La semana pasada fue caótica por cuenta del invierno. En el caso del Valle, los derrumbes ocasionaron cierres parciales de la vía a Buenaventura generando represamientos de vehículos de hasta 8 kilómetros; el norte del departamento y también el puerto estuvieron sin agua por el daño de las tuberías del Zara Brut y la turbiedad de algunos ríos, y el aeropuerto de Cali presentó importantes retrasos por cuenta del mal clima.

En fin, el invierno, más bien leve, nos volvió a dar jaque mate. Lo cierto es que nuestro país, situación de la cual no es ajeno el Valle, no tiene planes B, no tiene redundancia en su infraestructura y eso nos hace vulnerables. Cualquier hecho nos impide desarrollar nuestras actividades con normalidad, afectando la cotidianidad de sus habitantes y nuestra frágil y no tan competitiva economía.

En el caso de nuestro departamento, nos sentimos  demasiado orgullosos de nuestra pujanza y progreso. Sin embargo, lo cierto es que tenemos mucho que hacer para lograr estándares que nos permitan sortear sin traumatismos las emergencias.

El cambio climático es una realidad que va a azotarnos cada vez con mayor fuerza y frecuencia. En este panorama lo deseable sería tener redundancia en la infraestructura, fuentes alternas de abastecimiento de agua y energía y diversas vías en los tramos neurálgicos de departamento.

Soy consciente de que la falta de recursos es la causa de esta precariedad, pero tampoco tenemos planes o proyectos en la mira. Nunca buscaremos los recursos sino consideramos prioritarias estas iniciativas. Los planes B son claves si queremos prevenir, no administrar las emergencia.

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    martes 22 de noviembre, 2016

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