Una consideración musical
Me creo omnívoro en materia musical siendo realmente poca la música que llega a torturar mis oídos: la de carrilera y lo que canta Arjona. Con excepción de estas dos, la escucho toda; incluso reggaetón sabiendo que por esta afición puedo ser proscrito de ciertos círculos intelectuales y que mi CI sea subvalorado por los eruditos que ostentan la supuesta sabiduría musical.
Pero es la música clásica la que despierta un mí un especial interés y aunque mis preferencias se circunscriben a tres compositores; escucho diversas propuestas. Y por estos días la he escuchado al transportar a mis hijas al colegio.
Fue a Mozart a quien le correspondió el turno esta semana y mientras conducía les expliqué a ellas que no obstante haber tenido una vida infeliz, la música de este genio transmite felicidad pura. Para sorpresa mía tenían muy presente la película Fantasía de Disney, incluso también la versión moderna del 2000 por lo que me preguntaron porque Walt Disney no había incluido a Mozart en sus dos películas; “si la música de Mozart transmite alegría no podía faltar”.
No supe dar respuesta. No me explico por qué Disney no incluyó a Mozart en su Fantasía, y por qué no remedió tan imperdonable falta en la versión del 2000.
Solo y de regreso a casa comencé a escuchar los acordes de la Sinfonía 40…y concluí: No haber incluido a Mozart en las películas de Disney fue una gran falta, casi igual de imperdonable a haberlo enterrado en una fosa común. Triste que la humanidad no tenga donde rendir homenaje a uno de los mayores genios musicales que ha existido.