Una mejor nutrición

Mario Germán Fernández de Soto

Con profunda preocupación recibí la noticia de la muerte de niños en el Valle del Cauca por desnutrición. Si hay una responsabilidad prevalente con la infancia es el derecho a una buena alimentación. Creo que por encima de la pandemia que padecemos está asegurar los mínimos nutricionales de subsistencia a la primera infancia. Y claro, primero la alimentación de los menores y después la de los adultos. Sin embargo, en la práctica es necesario asegurar la seguridad alimentaria de todos los miembros de la familia para garantizar la de los niños.

Por eso creo que es el momento de una política pública de seguridad alimentaria para la primera infancia, direccionada para quienes hoy padecen de desnutrición y, por supuesto, para quienes están en riesgo por situación de extrema pobreza y de abandono. Se necesita ya de un modelo público que nos permita atender a nuestros niños llevando hasta sus hogares las raciones alimenticias necesarias para una adecuada nutrición.

Una concurrencia de los entes territoriales y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar que haga un censo a partir de las cifras de pobreza multidimensional para priorizar las poblaciones que requieren una intervención que no permita que más niños mueran por falta de alimentación. Que los derechos de los niños sean realmente reivindicados protegiendo de manera privilegiada a la primera infancia.

Se requiere consumir buena fibra, frutas y verduras frescas, al igual que proteínas que constituyan una dieta balanceada propicia para el crecimiento y peso ideal de quienes constituyen el presente y futuro de nuestra regioó. Una buena alimentación en los primeros años es fundamental para el desarrollo físico y mental.

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miércoles 1 de julio, 2020

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