Una nueva legislatura

El pasado viernes 20 de julio, dio inicio a una nueva legislatura, en un ambiente de mutua desconfianza entre ejecutivo y legislativo, con motivo de los recientes hechos de la malograda Reforma a la Justicia.

Dicha desconfianza pronto se tiene que recomponer y volver a las óptimas relaciones entre la coalición de Gobierno (Unidad Nacional) y el Presidente de la República, para que por intermedio de sus ministros, proponga las grandes reformas que necesita el país, tales como: la reforma a las pensiones, la reforma tributaria, el actual régimen de salud que está en crisis, las diferentes leyes que deben ir encaminadas a la prestación de un mejor servicio en la Justicia y que se vieron truncadas con el hundimiento de la Reforma a la misma.

Además, el actual Congreso tiene que hacer el correspondiente control político a las actuaciones del ejecutivo, en temas de tanta actualidad como el de orden público, que aunque el alto gobierno sostenga que los niveles de seguridad han aumentado, es innegable que para nosotros los ciudadanos de a pie la sensación de inseguridad en las principales ciudades ha crecido considerablemente, a más que el accionar de la narco guerrilla intensificó también sus acciones de violencia, no solo en la confrontación contra la fuerza pública, sino también contra la población civil.

El legislativo debe aprobar en el menor tiempo posible el acto legislativo que dota de un real fuero militar, a nuestras fuerzas armadas; para que enfrenten su misión con la seguridad jurídica necesaria en una confrontación no solo larga sino también asimétrica.

Son muchos los retos de los Congresistas para recuperar los niveles de aceptación de la ciudadanía, que se vinieron abajo por la frustrada Reforma judicial, lo cual fue injusto con un Congreso que ha sido responsable y ha cumplido con su misión de una manera ejemplar.

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    lunes 23 de julio, 2012

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