Venezuela
Algunos se preguntan qué viene para Venezuela después del “pulso” de sus dos presidentes el fin de semana pasado. El balance de lo ocurrido manda muchas señales.
Un concierto multitudinario con la presencia de estrellas rutilantes del lado colombiano y el regreso a nuestro territorio de las ayudas humanitarias tras fuertes refriegas en la frontera.
¿Realmente qué esperaban los promotores de las ayudas? ¿Un recorrido fácil y sin violencia? Las ayudas no fueron más que una provocación para confirmar lo que ya se sabía: Maduro no está dispuesto a irse.
Todos pensamos con el deseo al creer que Venezuela está transitando hacia un cambio.
Hace un mes se autoproclamó Juan Guidó como presidente interino. Un líder de la oposición que tiene el apoyo de la comunidad internacional y un gran poder de convocatoria.
Sin embargo, lejos está de tener un control político y territorial de Venezuela suficiente para “acorralar” a Maduro. Lo sucedido en la frontera y en Caracas el fin de semana hace prever que Maduro no se va a dejar intimidar por la “presión mediática” internacional, la herramienta de Guaidó.
La deserción de unos pocos miembros de la guardia nacional tampoco es un síntoma del debilitamiento del régimen, un régimen que además tiene una retaguardia “civil” armada y adoctrinada.
El último mes hemos presenciado muchos pronunciamientos de los líderes mundiales, conciertos y actos humanitarios inocuos. ¿Qué sigue? ¿Una intervención militar? Esa vía solo parece gustarle a Estados Unidos y, sin duda, no le conviene a Colombia. No me cabe duda de que la situación de Venezuela nos atañe y nos afecta. Sin embargo, que sea el único tema de nuestro gobierno también es grave.