Votar con los pies

Rodrigo Fernández Chois

Para los economistas esta expresión tiene un particular sentido. Se refiere a la posibilidad que tienen los electores de ciertos sistemas democráticos de desplazarse y votar en donde consideran que el manejo público es el adecuado. Sin embargo, también suele usarse en el ámbito comercial cuando un consumidor no vuelve a comprar en un establecimiento porque se sintió mal atendido o porque la calidad del no colmó sus expectativas. Me gusta esta última acepción ya que la votación con los pies conlleva un claro mensaje de castigo comercial. 

Y si bien, en el caso de sectores económicos donde el número de consumidores es alto o en el que los clientes son rehenes debido a monopolios,  votar con los pies, si es un acto masivo, produce un efecto inmediato en la asignación de recursos.

Este preámbulo para referirme al hecho de que se aproxima una fecha en la que votar con los pies adquirirá para Colombia un sentido más allá del económico. La actual crisis de va-lores por causa de la corrupción desmedida que reflejan casi todas las entidades y organismos estatales, desde la Presidencia de la República para abajo, nos hace sentir desdeño e impotencia.

Recuerdo que era un estudiante cuando sucedió el llamado Proceso 8.000, y hoy veo preocupado cómo la historia se repite sin que haya pasado una generación, lo cual desdice de nuestra inteligencia electoral.  No sé si servirá de algo salir a marchar este primero de abril, no sé si estamos ante una gran fatalidad imposible de salvar, pero mi conciencia quedará tranquila al votar con los pies en señal de repudio.

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    miércoles 22 de marzo, 2017

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