Yuri Buenaventura, José Aguirre y Jairo Varela
A propósito de la demanda de José Aguirre, director del Grupo Niche, contra Yuri Buenaventura, por incumplimiento de pago en un valor de 130 millones, es oportuno hacer algunas anotaciones y contar una historia que saben muy pocos. En primer lugar, cuando Yuri Buenaventura vivía en París, cantaba en los trenes, cada vez que una orquesta latina iba intentaba que le permitieran cantar.
Jairo Varela tenía prohibido eso dentro de su agrupación. Una vez que Niche visitó la capital francesa, Yuri, en ese entonces, Bedoya, le insistió mucho a José Aguirre, que actuaba como director, ante la ausencia acostumbrada de Varela, por su fobia a los aviones.
Aguirre, en un gesto generoso, le permitió hacer una parte de “Buenaventura y Caney”, en 1995. A partir de esto, pudo grabar su primer álbum, Herencia Africana en 1996.
Después, años después, Aguirre fue el productor de varios trabajos del cantante de Buenaventura.
En el 2006, Yuri Buenaventura empezó a venir a Cali con más constancia, a causa de su éxito en Francia, pero acá no se le conocía.
Fui yo quien sirvió de intermediario para que pudiera cantar en Delirio, una empresa de Andrea Buenaventura, que estaba en pleno auge.
También había publicado varios reportajes en La Palabra y en El Tiempo. Fue el inicio para abrirse puertas en su país.
En el final del periodo alcaldicio de Lucho Garzón en Bogotá, en representación del Polo Democrático, Yuri Buenaventura coordinó un concierto en la plaza de Bolívar y entre las orquestas invitadas estuvo Grupo Niche.
Una vez Jairo Varela, como acostumbraba a hacerlo, me llamó y me dijo que si podía ir a Estudios Niche. Le dije que sí, al final de la tarde.
Cuando llegué me saludó con una pregunta, como si fuera un reclamo.
“Ahora te pasas escribiendo sobre ese Yuri Buenaventura”.
Entendí que algo más pasaba y de inmediato lo confronté: -“Qué pasa con Yuri, contame”.
Fue entonces que me contó lo del concierto en Bogotá, que Yuri le había dicho que él mismo cobraba y le entregaría el dinero correspondiente.
“Y qué pasó”, le interrumpí. Varela, me respondió: “Nada, se me está escondiendo, no me responde al teléfono”.
No sé cuánto cobraba Niche en ese entonces, pero era una suma de millones. Me quedé mirando a Varela y le dije: “¿Vos querés que hable con Yuri?”.
Mascullando me respondió: “Si no es problema para vos, con ese amiguito que te has conseguido”.
Cuando llegaba a mi apartamento, sobre las 7.30 p.m, me sonó el celular, era Yuri. En ese entonces, como mínimo, me llamaba, día de por medio.
“Qué pasa, primo”, me dijo Yuri. De entrada, le referí mi encuentro con Jairo Varela, la molestia que tenía.
Y terminé aconsejándole: “Yuri, habla con Jairo y paga ese dinero cuanto antes”. Le conté a Jairo mi conversación con Yuri y me agradeció.
No volví a intervenir porque era un asunto entre músicos. Yuri Buenaventura nunca le pagó a Jairo Varela.