Zonas veredales

Fabio Cardozo

Recientemente estuve con un grupo de personas visitando la zona de concentración de las Farc más cerca del Valle del Cauca: Loma redonda, ubicada en Miranda, Cauca, a escasos minutos del sur de Cali.

De esta visita puedo anotar que, muy a pesar de los retrasos en la adecuación física del área en donde se establecerán, esta guerrilla en tránsito de legalizarse como una expresión política y social, mantiene sólida su voluntad de paz y reconciliación.

Puedo asegurar sin lugar a equivocarme que las Farc están cumpliendo con lo que le corresponde en el marco de los acuerdos, que sus armas sean depuestas y silenciadas para siempre, sometidas a su desintegración en los tiempos pactados. No encontré la más mínima reticencia sobre este particular, a pesar de la queja consistente alrededor de los incumplimientos del Estado y la dilación de decisiones importantes para la salud del proceso, como la agenda legislativa, que define asuntos estratégicos como la amnistía, la justicia especial para la paz y lo atinente a las garantías para la participación política.

A destacar las expresiones de angustia por acceder a tierras para trabajar, tanto para las comunidades como para los guerrilleros que -en su mayoría- son campesinos. A decir de uno de sus dirigentes: “no queremos seguir en medio de esta incertidumbre, queremos ponernos a trabajar, la guerra ya pasó y los desafíos son otros”.

El compromiso de implementar los acuerdos es un asunto que el Estado debe de liderar, pero el deber es de toda Colombia. De la comprensión del momento histórico que vivimos, dependerá que este proceso ofrezca la oportunidad para nuestro progreso como sociedad.

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    jueves 23 de febrero, 2017

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