Cali y la educación

miércoles 28 de agosto, 2013

Dos datos de Cali cómo vamos, que presentó ayer su informe de calidad de vida en la capital del Valle del Cauca con base en información del año 2012, dejan una gran preocupación en el tema de educación: primero, el bajón de matrículas en instituciones públicas y privadas de nivel básico y medio, y, segundo, la disminución de la cobertura en educación superior.

Si bien el informe destaca aspectos positivos, como la mejoría en dotación educativa, especialmente en lo que tiene que ver con equipos de computación y acceso a Internet, los dos datos del párrafo anterior son alarmantes, pues si no se revierte la tendencia a la baja en las matrículas en escuelas, colegios y universidades, los efectos sociales y económicos de este fenómeno se reflejarán en el mediano plazo en la ciudad y pueden ocasionar graves problemas en el largo plazo.

Según Cali cómo vamos, el déficit en materia educativa en la ciudad no es sólo cuantitativo sino también cualitativo, conclusión que se obtiene al ver que en las pruebas Saber la capital del Valle mantiene un promedio correspondiente al de poblaciones con un desarrollo económico e institucional mucho menor.

¿Qué puede significar esto para la ciudad? Como sociedad, ¿qué se debe hacer para romper esta tendencia? Si sólo a través de la educación se abren las puertas para mejorar la calidad de vida, Cali está ante un reto inmenso.

En el mediano plazo, esta situación se traducirá en una reducción de los profesionales egresados en la ciudad; y sería muy triste que se tuviera que importar mano de obra calificada para los nuevos proyectos.

Urge, entonces, un plan de acción sostenido para evitar la deserción escolar complementado con otro de fomento al acceso a la educación superior, antes de que este fenómeno se traduzca en más desempleo, pobreza y violencia.

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