Colombia, Hillary y Trump
La decisión que tomarán los estadounidenses tiene en vilo al mundo, y no es para menos, pues se elegirá a quien ocupará el cargo más importante del planeta durante los próximos cuatro años.
Para Colombia, que es desde hace mucho es el país suramericano más cercano a Estados Unidos, esta elección es muy importante, pero, a diferencia de otras naciones, cuya relación con la Casa Blanca depende de la línea ideológica del mandatario de turno, la relación entre Bogotá y Washington ha estado por encima de la filiación política, y salvo el caso del gobierno de Ernesto Samper, presidentes demócratas y republicanos se han entendido muy bien con los gobernantes colombianos.
Y así debe ser a partir del 20 de enero, cuando Donald Trump o Hillary Clinton, asuma en reemplazo de Barack Obama, una relación diplomática que esté por encima de los partidos.
Estados Unidos es no solo el principal socio comercial de Colombia, sino que realiza importantes contribuciones financieras y brinda acompañamiento en el tema de lucha contra la droga.
El Plan Colombia, que inició durante los gobiernos de Bill Clinton y Andrés Pastrana, y que fue renovado ahora por Barack Obama y Juan Manuel Santos como Paz Colombia, debe mantenerse y, en lo posible, fortalecerse.
Allí están, entonces, los retos que debe asumir el Gobierno de Colombia frente al nuevo presidente de Estados Unidos: cuidar las relaciones comerciales, fortalecer los programas de cooperación y velar por el bienestar de los 3.2 millones de colombianos que viven en ese país.
Colombia debe ser amiga de quien reemplace a Obama.