Colombia y el espejo de Venezuela
Solo la construcción de un país más equitativo podrá librarnos de seguir el camino de Venezuela.
Lo que ocurrirá en Venezuela este fin de se-mana podría ser el golpe final para la consolidación de una dictadura.
Nicolás Maduro, que ha desconocido la constitución vigente, impulsada por su mentor, Hugo Chávez, en 1999, convocó a la elección de una nueva constituyente, un remedo de proceso democrático para construir una nueva normatividad que le permita atornillarse en el poder y cerrarle el paso a la oposición, que cada vez tiene mayor respaldo.
Como no se cumplió con el requisito legal de consultar al pueblo venezolano, vía referendo, para definir si se convocaba o no a la constituyente, la oposición considera el proceso ilegal y, por lo tanto, no participará.
Por consiguiente, únicamente habrá candidatos chavistas.
Según la encuestadora Datanálisis, siete de cada diez venezolanos rechazan la constituyente y la gestión de Maduro, pero esto parece importarle poco al heredero de Chávez.
Al ver el deterioro democrático y económico de Venezuela, la dirigencia política y empresarial de Colombia debe preguntarse qué se debe hacer para evitar que nuestro país corra el mismo destino de la nación vecina.
Los altos niveles de corrupción e inequidad hacen de Colombia un país propicio para la aparición de un líder populista como Chávez, que se muestre como la antítesis de nuestro establecimiento corrupto para hacerse al poder y acabar con el sistema.
Por eso es necesario que políticos y empresarios se preocupen más por generar mejores condiciones de vida para la población y construir un país más equitativo, pues si se sigue alimentando la inequidad, la insatisfacción ciudadana y el desencanto, no será difícil que surja un Chávez colombiano.