El sistema favorece a los grandes corruptos
Corrupción, un desafío internacional
Cali fue sede esta semana de la conferencia hemisférica “Corrupción y sus posibles soluciones”, un encuentro en que representantes de diferentes países debatieron sobre este fenómeno que, al igual que en Colombia, carcome las finanzas públicas y las posibilidades de desarrollo de casi todos los países de este lado del mundo.
El principal propósito de este y otros encuentros, en los que participa el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, es establecer coaliciones para impulsar la creación de una Corte Internacional Anticorrupción en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, para evitar que los saqueadores del erario, después de robar a sus compatriotas, se vayan a otros países a disfrutar de lo que no les pertenece, sin recibir ningún castigo o, lo que es peor, que permanezcan en su propio país, protegidos por un sistema político corrupto.
En ese sentido, crear esta corte es una buena idea, pues Colombia es un claro ejemplo de cómo los grandes políticos pueden defraudar al Estado sin que nada les pase. El caso Odebrecht es prueba de ello.
Es tal la corrupción en países como el nuestro, que el sistema favorece a los grandes corruptos, que resultan intocables para cualquier autoridad. Por eso, pensar en una super corte internacional que esté por encima de las mangualas políticas, alienta la esperanza de ganarle la partida a este flagelo, responsable en gran medida de nuestro subdesarrollo.
Lo lamentable es que, al proponer la creación de una corte penal anticorrupción y hacer parte de ella, nuestro Gobierno está reconociendo la incapacidad de la institucionalidad colombiana para cuidar los recursos públicos y para castigar a quienes se apropian de ellos.