El fortalecimiento del sistema de salud debe ser un asunto prioritario
Covid, salud y corrupción
Las denuncias por hechos de corrupción en el sistema de salud colombiano han sido, desde hace muchos años, un tema recurrente. A lo largo y ancho del país abundan los casos de hospitales quebrados porque han sido saqueados o convertidos en fortines burocráticos. Ahora que llegó una pandemia, el país está viendo las consecuencias del manejo dado a los bienes y recursos de la salud. Si en cada centro asistencial se hubiera invertido peso por peso con transparencia, otro sería el panorama y no se estarían presentando situaciones como la de Leticia, de donde ha sido necesario trasladar pacientes con covid-19 a Bogotá, porque el único hospital público del departamento del Amazonas no cuenta con las condiciones mínimas, y no por falta de recursos, sino porque éstos fueron mal manejados.
¡Y qué paradoja! Este mismo sistema de salud en el que, además de ser un foco de corrupción, todo avanza a ritmo paquidérmico, ha podido reaccionar rápidamente ante la amenaza del coronavirus: los recursos aparecieron, se pudieron hacer compras rápidas de equipos y acondicionar clínicas y hospitales en tiempo récord.
Lo anterior muestra que en todos los niveles del Estado (nacional, departamental y municipal) históricamente no se le ha dado prioridad a la salud, y ahora que la falta de una red hospitalaria fuerte es una amenaza para todos, no solo para los colombianos de escasos recursos, las autoridades se pusieron las pilas y los órganos de control, famosos por no ver lo que todo el mundo ve, también comenzaron a actuar.
Ojalá, cuando pase la pandemia, la salud siga siendo un asunto prioritario y no ocurra que, sin la presión de un virus mortal, todo vuelva “normalidad”.