Cuidado con el Cauca
Si hay acuerdo de paz, deben tomarse medidas para que nadie ocupe los espacios que dejen las Farc.
El informe de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, que alerta sobre los peligros que se ciernen sobre el Cauca amerita toda la atención por parte del Gobierno Nacional. El organismo advirtió que si no se toman las medidas necesarias, los espacios que dejen las Farc en este departamento, tras la firma de los acuerdos de paz, serán copados por otros actores ilegales.
Si esto ocurre, de nada serviría el proceso de paz para el Cauca, pues sencillamente la violencia, que históricamente ha golpeado a este departamento, se mantendría y el único cambio sería el nombre de los victimarios.
Algo así fue lo que ocurrió con la desmovilización de los paramilitares, reemplazados rápidamente por otras organizaciones ilegales, derivadas de ellos mismos, que todavía perturban la tranquilidad en muchos municipios del país, incluidos varios del Valle del Cauca, bajo la figura de las bacrim. La sorprendente reaparición del ELN en el Cauca prueba que la advertencia de la ONU tiene bases ciertas, pues ya sean en verdad miembros de esta guerrilla o combatientes de las Farc que se han cambiado el brazalete, a medida que la actividad de un grupo ha disminuido en este departamento, la del otro ha ido en aumento.
La minería ilegal, el cultivo de marihuana, la producción de cocaina y la extorsión son los grandes negocios de las Farc en el Cauca. ¿Qué garantías hay de que tras la firma del acuerdo los miembros del grupo armado ilegal encargados de estas actividades renunciarán a ellas? Y si es así, ¿cómo se está preparando el Gobierno Nacional para evitar que otros delincuentes ocupen los espacios que dejen los guerrilleros.
Por razones como ésta es absurdo pensar en disminuir las Fuerzas Militares y recortar el gasto en seguridad, pues el Estado debe enfrentar con total determinación a todos aquellos que quieran mantener al Cauca como un santuario del delito.