Alentar protestas y revueltas en esta coyuntura, solo servirá para complicar las cosas

Cuidado con el oportunismo

viernes 15 de mayo, 2020

Lo peor que le podría pasar a Colombia en este momento es que los agitadores aprovecharan la coyuntura para promover bloqueos y revueltas y capitalizar políticamente la inconformidad de los sectores más golpeados por las dificultades económicas causadas por el aislamiento.

En ciudades como Bogotá y Cali se han presentado bloqueos en algunos sectores populares en los que reclaman la entrega de alimentos y hay denuncias que hablan de la supuesta manipulación de políticos, opositores de los respectivos gobiernos, detrás de esas manifestaciones.

Qué fácil y qué peligroso resulta alentar la protesta en momentos de dificultades. Tanto el Gobierno Nacional como las administraciones departamentales y locales están haciendo grandes esfuerzos por cubrir la demanda de alimentos de la población vulnerable, pero es obvio que después de casi dos meses de cuarentena los recursos oficiales resulten insuficientes para atender a tanta población con hambre. Si bien es comprensible el malestar de quienes no han recibido ayuda aún y se debe procurar atenderles cuanto antes, los bloqueos y las revueltas no son el camino, pues pueden llevar a un desorden social que complique aún más la situación. Quienes alientan estas protestas harían más gestionando ayudas que empujando a la gente a la calle a ocasionar caos y a exponerse al contagio del Covid-19.

En el ámbito nacional también se han escuchado llamados a movilizaciones contra el Gobierno Nacional por parte de quienes quieren pescar en río revuelto y no miden las consecuencias de su oportunismo político.

Ojalá los colombianos no caigan en esta trampa que sólo serviría para afectar más la economía y, por lo tanto, profundizar la crisis social. En este momento los bloqueos, las marchas y las revueltas podrían aumentar los contagios y retrasar la apertura de los sectores de la economía que siguen en cuarentena.

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