Cuidado con la estabilidad

jueves 12 de mayo, 2016

La democracia colombiana ofrece las herramientas para dirimir las diferencias en torno al proceso de paz.

Ahora que se está hablando de resistencia civil frente a los acuerdos de paz que alcancen el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc es importante recalcar dos cosas: la primera, que todo colombiano que esté en desacuerdo con el proceso de paz está en total derecho de expresarlo y, desde luego, de protestar, y, la segunda, que todas las manifestaciones y acciones contrarias a las negociaciones de La Habana deben darse dentro del marco de la democracia y el respeto por la institucionalidad.

En ese sentido, las urnas son el escenario ideal para que los detractores del proceso de paz ejerzan la resistencia civil. Ese es también el escenario ideal para que los promotores de las negociaciones con la guerrilla se pronuncien.

Por eso es tan importante que el presidente Juan Manuel Santos no caiga en la tentación de incumplir su compromiso de someter a la voluntad popular  el acuerdo final con las Farc, pues sea cual la decisión que se tome, debe estar revestida por la legitimidad que solo puede darle un resultado claro y contundente, a favor o en contra, otorgado por una amplia mayoría ciudadana.

Otra cosa, muy diferente y peligrosa, es que la resistencia civil frente al proceso de paz o el apoyo a este se expresen a través de manifestaciones de calle, pues al tratarse de un tema que mueve tantas pasiones y genera tal nivel de polarización, se podría tomar un camino inicierto.

Colombia tiene que cuidar su estabilidad democrática, por eso no se deben abrir puertas hacia situaciones como la de Venezuela, donde todo se trata de resolver en las calles, en medio de las confrontaciones, aquí los mecanismos de participación funcionan y se debe hacer uso de ellos.

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