¿De las Farc para el ELN?
Es preocupante pensar que los guerrilleros rasos de las Farc se enlisten en el ELN.
En los últimos tres meses el ELN ha incrementado notablemente sus acciones terroristas; este periodo de aumento de actividad coincide con el cese al fuego bilateral de las Farc y con denuncias que dicen que muchas acciones atribuidas a la primera guerrilla habrían sido cometidas por miembros de la segunda, que simplemente han cambiado de insignia para perpetrar acciones ilegales sin afectar las negociaciones de La Habana.
Esta situación lleva a plantear un interrogante que debe ser resuelto antes de que se firme el acuerdo final del proceso de paz: ¿Qué medidas se están tomando para evitar que, tras la firma de un acuerdo de paz con las Farc, las tropas rasas decidan continuar en el monte y se enlisten en el ELN, se unan a las bacrim o se conviertan en delincuencia común?
El gran reto del proceso de paz es precisamente ese, evitar que los combatientes sigan delinquiendo; si las negociaciones se limitan a resolver la situación legal y política de los cabecillas, muy poco se avanzará hacia una paz de verdad.
El Gobierno, la guerrilla y la sociedad colombiana deben tener claro que si los guerrilleros no son incorporados a la vida civil, con oportunidades, las probabilidades de que decidan continuar en el mundo del delito son muy altas.
Mucho se ha hablado a lo largo de estos tres años de negociaciones de la necesidad de garantías de no repetición, y esas garantías no son más que mecanismos que atraigan a los guerrilleros a la vida civil y legal y los retenga en ella.
Si después de firmado el acuerdo de paz, solo se desmovilizan los del secretariado y los combatientes cambian el brazalete de las Farc por el del ELN, todo este esfuerzo se habrá perdido.