De riesgo electoral
Este es un tema en el que se debe actuar como suma responsabilidad, para no satanizar.
Según informó la Misión de Observación Electoral, MOE, a menos de dos meses de las elecciones locales y regionales, hay 204 municipios de Colombia que presentan riesgo por fraude electoral o violencia por presencia de grupos armados.
Si bien esta advertencia no debe ser desechada por las autoridades competentes, que, por el bien de las democracias locales deben tomar medidas para evitar que en el proceso electoral haya interferencias indebidas, es muy importante que todas las denuncias que se hagan en la materia sean puntuales y estén sustentadas para evitar que se caiga en las dañinas prácticas de la especulación, la generalización y la estigmatización.
Cuando no hay denuncias concretas y no se realizan investigaciones puntuales que permitan corroborarlas o descartarlas, se enrarece el ambiente y queda una sensación de descomposición política aunque no se haya probado nada.
Buenaventura, por ejemplo, que está entre los municipios en los que la MOE señala riesgo, fue ejemplo de ello en las elecciones legislativas del año pasado; muchos hablaron de fraude y lo aseguraron, pero nunca lo probaron.
En casos como este, que son la mayoría, siempre queda una duda: ¿hubo fraude o algún sector político le apostó a deslegitimar las elecciones para pescar en río revuelto?
En los municipios señalados por la Misión de Observación Electoral es necesario, obviamente, que haya controles especiales, así como facilidad y garantías para que los ciudadanos puedan denunciar.
Bienvenido todo lo que se haga por tener unas elecciones más transparentes, el papel de la MOE y de quienes denuncian con independencia es valioso, pero debe haber claridad en las denuncias, lo mismo que investigaciones serias por parte de las autoridades competentes, para que haya mayor claridad, pues, de lo contrario, el enrarecimiento del ambiente solo contribuirá a aumentar el hastío ciudadano frente a la política.