Dictadura

miércoles 9 de agosto, 2017

Lo de Venezuela no pasó de la noche a la mañana, fue un proceso de cambio hecho gota a gota.

Ahora que el grueso de los gobiernos democráticos llama a las cosas por su nombre y califica al régimen de Nicolás Maduro como una dictadura, bien vale la pena reflexionar sobre la forma en la que Venezuela se convirtió en un sistema autocrático, pues no fue mediante un golpe de estado que de la noche a la mañana cambió todo, sino a través de un proceso que duró 18 años, en el que poco a poco se fue modificando la estructura institucional y se fueron copando los espacios de poder.

Cuando se habla de la posibilidad de que en Colombia ocurra lo mismo que pasó en Venezuela, se ve como algo poco posible, pues se piensa en que de la noche a la mañana llegue a la Presidencia de la República un simpatizante del modelo chavista y ponga todo patas arriba, cuando el verdadero riesgo está en iniciar un proceso de modificaciones institucionales que gota a gota le den la vuelta al país.

Allí es cuando vale la pena llamar la atención de los congresistas, que son quienes deben cuidar el modelo, pues son ellos quienes tienen la facultad de modificar la arquitectura institucional del país, algo en lo que deben tener sumo cuidado; aprobar proyectos de ley y actos legislativos a pupitrazo, sin estudios profundos que proyecten los efectos en el largo plazo, es una completa irresponsabilidad.

En ese sentido, la ciudadanía no puede ser indiferente a los cambios que se están dando en Colombia y debe estar atenta a lo que pasa en el Congreso. Cuando el proceso chavista empezó la ciudadanía venezolana se mantuvo pasiva y cuando decidió actuar era ya demasiado tarde. Por eso los colombianos deben participar activamente en las decisiones del país, deben ser críticos y activos, es la única forma de no seguir los pasos de Venezuela.

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