Podría equivaler a un estímulo a la politiquería

El debate de las listas cerradas

jueves 13 de diciembre, 2018

En un sistema político como el nuestro, eliminar el voto preferente es entregarle los partidos a las mafias políticas.

Aunque muchos se han rasgado las vestiduras por el hundimiento del artículo de la reforma política que establecía la lista cerrada obligatoria, hay que reconocer que la decisión que tomó la Cámara de Representantes frente a este punto fue acertada, pues, lejos del ideal teórico, en nuestro país la eliminación del voto preferente equivaldría a un estímulo a la politiquería.

La razón es muy sencilla: en un sistema político en el que las colectividades son manejadas por castas, los sectores minoritarios quedan en condiciones desiguales si se establece la lista cerrada obligatoria, pues los primeros renglones serían “secuestrados” por los caciques o sus candidatos, que se perpetuarían en las curules, y las posibilidades de renovación verdadera al interior de los partidos, de los concejos, las asambleas y el Congreso serían mínimas, por no decir nulas.

Basta ver lo que es la entrega de los avales, con los cuales se hace todo tipo de negocios, presiones y trampas, para imaginar lo que podría ocurrir si a las directivas de un partido político se les entrega una facultad que, en la práctica, les permitirá decidir quien sale elegido y quien se quema.

La figura de la lista cerrada puede ser muy útil en un país en el que los partidos políticos sean organizaciones regidas por mecanismos democráticos internos, pero acá, hay que reconocerlo, las colectividades están muy lejos de eso.

Por esta razón, como cada partido mantendrá la facultad de decidir si su lista es cerrada o abierta, lo que debería hacer el Congreso, para terminar la tarea bien hecha, es obligar a que las listas sin voto preferente se conformen mediante un ejercicio democrático en el que los precandidatos puedan competir en igualdad de condiciones por las posiciones de la lista.

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