Esta figura debe ser modificada, porque perdió su escencia

El despelote de las firmas

lunes 22 de enero, 2018

Lo ocurrido con la revisión de las firmas presentadas por los candidatos presidenciales que decidieron inscribirse a nombre de movimientos ciudadanos es la confirmación de que este mecanismo se prostituyó y debe reformarse; el 49% de las 16.154.288 rúbricas presentadas por once campañas resultaron inválidas.

La opción de las firmas se concibió para que los ciudadanos que no se indentifican con ningún partido político puedan, mediante el aval de otros ciudadanos, inscribir sus candidaturas y competir con los candidatos de las colectividade tradicionales, pero aquí lo que se dio, salvo contadas excepciones, fue la instrumentalización de este mecanismo por parte de políticos que han estado o están con las maquinarias de siempre, para librarse de los procesos internos de los partidos o, ante el descrédito de éstos, venderse como independientes.

¿A estos candidatos les importó que revisar esta gran cantidad de firmas le costara al Estado $5.433 millones? Esto es algo que se debe corregir, el costo de este proceso debería correr por cuenta de los candidatos y, además, a aquellos que superen determinado porcentaje de rúbricas inválidas, se les debería negar la inscripción.

Hay que ver las grabaciones que muestran cómo las campañas recurrieron a engaños para hacer firmar a la gente, y hay que ver la forma ingenua e irresponsable en la que muchos colombianos estamparon sus nombres en las planillas. Si bien la firma no compromete el voto, un ciudadano responsable debe respaldar solo a aquel candidato por el que está dispuesto a votar, pues al darle su rúbrica está certificando que lo considera apto para que gobierne.

En la reforma política que viene, se debe abordar el tema de las firmas, porque esta figura perdió el sentido y solo sirve para fomentar el desorden y la promiscuidad política.

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