El ejemplo de Chile
Los sismos registrados esta semana en Chile, que activaron la alerta de tsunami en el Pacífico suramericano, deben motivar acciones que permitan la implementación en Colombia de un verdadero sistema de prevención de desastres, algo que, aunque las autoridades encargadas digan lo contrario, aquí no existe.
Aunque en el Pacífico colombiano no hubo efectos de lo ocurrido en Chile, esto no significa que el litoral esté exento de ser afectado por un tsunami; en la historia no muy lejana hay registro de cinco de estos fenómenos que afectaron nuestra costa en el mar de Balboa durante el siglo XX, siendo el maremoto de Tumaco en 1979 el más reciente.
Por fortuna las olas gigantes no llegaron a las costas de Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Chocó, en las que un hecho como el presentado en Iquique, Chile, habría sido fatal; los desarrollos subnormales en los esteros, en los que viven miles de personas en invasiones construidas sobre el mar, son muestra de la vulnerabilidad de nuestro Pacífico ante un fenómeno de estos.
Chile, a pesar de los destrozos de los sismos y el tsunami, acaba de dar ejemplo, pues ante la magnitud de los eventos los efectos habrían podido ser mucho peores, pero la prevención salvó al país austral de una tragedia mayor.
En Colombia, así como no hay preparación en la costa del Pacífico para un maremoto, tampoco la hay en el resto del país para enfrentar terremotos o fenómenos naturales de gran magnitud; la prevención no es cultura, es un tema del que se habla sólo cuando hay un alto riesgo de tragedia o se presenta alguna.
A partir del ejemplo chileno, bien vale la pena insistir en temas como los planes de evacuación, las construcciones sismo resistentes y el aseguramiento de los inmuebles; no se trata de vivir atemorizados, sino de prepararse para vivir con tranquilidad.