El ELN
La actitud de esta guerrilla hace muy difícil negociar.
En el punto en el que están las cosas con el ELN, el proceso de paz entre ésta guerrilla y el Gobierno Nacional se ve cada vez más difícil; la desconfianza entre las partes es total y la actitud del grupo armado ilegal hace que el excepticismo frente a un eventual acuerdo que permita su desmovilización e incorporación a la vida civil se vea cada vez más lejano.
El comunicado leído este viernes por “Pablo Beltrán”, en el que el ELN informa que el secuestro del excongresista chocoano Odín Sánchez se debe a un juicio político, da a entender que la guerrilla se mantiene en una posición instransigente y anacrónica.
Utilizar a Odín Sánchez para presionar al Gobierno es un grave error, pues al tratarse de un hombre enfermo y en riesgo de muerte, muestra el lado más cruel del ELN y desdibuja su supuesta voluntad de paz. Condicionar la liberación del excongresista al indulto de dos guerrilleros presos también es una equivocación, pues es visto como un chantaje.
Es muy grave que justo cuando está a punto de empezar la desmovilización de las Farc haya otra guerrilla activa, pues se corre el riesgo de que los espacios que deje un grupo armado los ocupe el otro. Eso lo sabe el ELN, que sin su desmovilización la paz estará incompleta, y lo utiliza para presionar al Gobierno y tratar de imponer condiciones.
Allí el Gobierno Nacional tiene un gran reto, pues claro está, como se demostró con el plebiscito al que fue sometido el acuerdo con las Farc, que los colombianos no quieren paz a cualquier costo.
Es por esto que, si bien se debe insistir en la salida negociada, mientras se da no se puede renunciar a la vía militar, pues, de lo contrario, el ELN terminará fortalecido.