En Cali se calculan pérdidas superiores a los $20 mil millones en solo un día

El país no debe parar

martes 26 de noviembre, 2019

El balance del paro del pasado jueves, 21 de noviembre, es una muestra del grave daño que se le podría causar a Colombia si este tipo de jornadas se vuelven frecuentes y, lo que sería peor, sostenidas.

Ahí está el ejemplo de Chile, que en un mes de marchas, bloqueos, desmanes y saqueos está viendo el derrumbe de su economía. Los cálculos indican que por cuenta de la compleja situación ocasionada por la seguidilla de protestas violentas, al final de este año en ese país se habrán perdido 300 mil empleos.

Lo que vendrá para el hasta hace poco próspero país austral será una crisis social derivada de la falta de empleo. Quienes instigaron a la parálisis de Chile con la falsa promesa de mejorar la calidad de vida de su gente, ocasionarán, por el contrario, una generación de pobreza sin precedentes, pues en tan solo un mes acabaron con el aparato productivo que tomó cuarenta años construir y que tanto bienestar le dio a los chilenos.

Colombia vive un buen momento económico, pero las protestas podrían echar a perder lo que se ha logrado con tanto esfuerzo. El ejemplo de lo ocurrido en Cali así lo muestra: por los daños y saqueos, y por lo que dejó de vender el comercio se calculan pérdidas superiores a los $20 mil millones en solo un día. ¿Cuál sería el efecto si hay más paros, si el comercio es saqueado, si por miedo los establecimientos no abren y la gente no sale? ¿Cuántos empleos se perderían?

Es mucho lo que está en riesgo. Ojalá la ciudadanía no siga los llamados de quienes pueden conducir al país al caos y a la pobreza.

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