El proceso y la resistencia
El Gobierno no escucha a quienes cuestionan el proceso de paz y además los descalifica.
Si en algo han fallado el Gobierno Nacional y las Farc durante los tres años y ocho meses que lleva el proceso de paz es en convencer a los colombianos para lograr su apoyo.
Ayer se realizaron varios sondeos para conocer la posición de los ciudadanos frente al llamado a la resistencia civil hecho por el senador Álvaro Uribe Vélez y, sorprendentemente, todos arrojaron empates técnicos o exactos entre quienes apoyan la iniciativa del expresidente y quienes se oponen a ella. Aunque el proceso de paz supuestamente está en la recta final, sigue siendo un tema que divide al país.
Por eso no se deben subestimar las voces contrarias, pues éstas representan a un inmenso número de colombianos. Cuando se descalifica a los críticos de las negociaciones de La Habana y se les llama enemigos de la paz o se les tilda de ignorantes, el Gobierno y la guerrilla renuncian a la posibilidad de convencerlos con argumentos y pasan a un escenario de agresión que solo sirve para estimular la resistencia y la polarización.
Si el Gobierno Nacional, pese a contar con todo el aparato institucional, el respaldo de los partidos de la unidad nacional y de la prensa nacional no ha podido obtener el respaldo de la mayoría de los colombianos para las negociaciones con las Farc es, precisamente, porque ha descalificado a todo aquel que se ha atrevido a formular cuestionamientos lógicos y válidos a las negociaciones, lo que constituye una gran contradicción, habla de paz, pero ataca a todo aquel que no está de acuerdo con el proceso.
El llamado al Gobierno Nacional es a la ponderación, a no estigmatizar a quienes piensan distinto, pues la resistencia civil frente al proceso de paz se puede traducir en una negativa a los acuerdos en las urnas.