El Tránsito

miércoles 4 de mayo, 2016

Si hay corrupción, el Alcalde no puede quedarse en generalidades, debe denunciar formalmente y con nombres propios.

Al alcalde de Cali, Maurice Armitage, hay que abonarle su decisión de combatir la corrupción en la administración municipal, pero hay que pedirle que, en su propósito de erradicar los vicios y las malas prácticas de ciertas dependencias, sea puntual en sus denuncias para evitar generalizaciones que alimenten la percepción de que todo está podrido y que no hay nada que hacer.

Lo que dijo el Alcalde sobre la Secretaría de Tránsito, a la que se refirió como una cueva de ratas, no es nada nuevo para los caleños. Desde hace mucho la gente del común dice lo mismo que dijo el Mandatario: que las grúas son de los guardas, que en esta dependencia venden permisos para circular en pico y placa, etc.

Sin embargo, el Alcalde no puede quedarse en esas generalidades y  debe dar parte del caso a las autoridades competentes, esto es entregar pruebas con nombres propios a los órganos de control y solicitar investigaciones. También,  como máxima autoridad del Municipio, Armitage debe tomar las medidas internas necesarias para depurar las dependencias en las que esté seguro de que hay prácticas corruptas.

Si no se individualiza, no se inician procesos y no hay sanciones, y todo se queda en denuncias a través de los medios de comunicación, se hará un gran daño a la credibilidad institucional y no se solucionará el problema.

Si en el Tránsito hay corrupción, hay que sacar a los malos para que la ciudadanía esté segura de que la autoridad vial es ejercida por los indicados, o, de lo contrario, se seguirá alimentando la desconfianza de la gente y los casos de agresiones a guardas, como el que ocurrió la semana pasada, serán más frecuentes.

Si la corrupción en el Tránsito es tan desbordada como lo dijo el Alcalde, entonces que vengan la depuración administrativa y las acciones judiciales y disciplinarias.

Comments

Otras Noticias