El Valle por encima de la política
Si hay diferencias entre el Presidente y el Gobernador, el Valle del Cauca no tiene porqué pagar los platos rotos.
La molestia del gobernador Ubeimar Delgado Blandón por el trato de quinta categoría que, según sus propias palabras, le da el Gobierno Nacional al Valle del Cauca, debe motivar una mayor acción y cohesión de las fuerzas vivas del Departamento en defensa de los proyectos e inversiones que la región necesita.
Las cifras de inversión del Gobierno Nacional en el Valle del Cauca dejan mucho que desear. Los recursos que la Nación destina para el Departamento no guardan ninguna proporción con los que el Valle aporta en impuestos.
En los últimos cuatro años, según cifras de la administración seccional, el Gobierno Nacional invirtió en el Valle del Cauca $17 billones de pesos, y solo el puerto de Buenaventura pagó $20 billones en impuestos.
Más preocupante aún es que detrás de estas cifras pueda haber motivaciones políticas y que la baja inversión del Gobierno Nacional en el Valle del Cauca se deba a una revancha electoral producto de la negativa del grupo político del gobernador Ubeimar Delgado a apoyar la reelección del presidente Juan Manuel Santos.
Ojalá esa hipótesis sea equivocada, pues mal haría el Gobierno Nacional en desconocer la institucionalidad de un departamento por diferencias políticas con quienes lo gobiernan, lo uno no tiene porqué incidir en lo otro, pues una cosa es gobernar y otra es hacer política.
Ahora bien, no se trata sólo de que el Valle espere lo que cree que merece, sino también de que lo gestione, y allí la administración departamental y la bancada vallecaucana tienen mucho por hacer, pues los otros departamentos también tienen necesidades y proyectos que compiten entre si por los recursos de la Nación.