El zarpazo definitivo
Si no se impide que Maduro saque adelante su constituyente, Venezuela no tendrá retorno.
Poco a poco el régimen chavista ha ido con- ¿Insolidaridad o temor? figurando un gobierno de facto en Venezuela, la dictadura se ha ido moldeando en el vecino país a medida que los herederos de Hugo Chávez han avanzado en su proyecto de controlarlo todo a cualquier costo, incluso de la libertad y de la vida de quienes representen una amenaza para su proyecto.
Ahora, con la convocatoria de una constituyente, vendrá la consolidación del régimen de facto, pues desconociendo los requisitos establecidos en la constitución vigente, que fue hecha por Hugo Chávez, Nicolás Maduro y su séquito, sin ningún respaldo popular, sin someter la decisión a un referendo, como lo manda la ley venezolana, y sin contar con el respaldo de las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, que es otro requisito, rediseñarán la institucionalidad del vecino país a su medida.
Allí está la gravedad de esa constituyente, que será redactada de acuerdo a los intereses del régimen con el único fin de perpetuarlo. La golpeada oposición, a la que hoy todavía le quedan herramientas para defender lo que queda de la democracia venezolana, no tendrá nada que hacer si la constituyente de Maduro entra en vigencia.
Todo esto ocurre mientras la comunidad internacional observa la tragedia de los venezolanos. Los gobiernos extranjeros se han limitado a expedir comunicados y algunos pocos a retirar sus embajadores en Caracas, como si esto le importara a Maduro y pudiera hacerlo desistir de sus planes. Organismos multilaterales como la OEA y la ONU, que deberían actuar con mayor determinación, asisten como espectadores a la transformación de Venezuela en una nueva Cuba.
Los venezolanos están solos y, por lo tanto, la solución está en lo que ellos puedan hacer para evitar que el régimen se consolide, y les queda poco tiempo.