Emcali
Armitage tiene toda la razón en sus cuestionamientos a los beneficios extralegales de los empleados de Emcali.
Hace pocos días el alcalde Maurice Armitage dijo que Emcali es inviable financieramente debido a los exagerados beneficios laborales de sus empleados. Aunque estas declaraciones desataron una polémica, pues incomodaron a los beneficiarios de los privilegios a los que él se refirió, hay que reconocer que el Mandatario local está en lo cierto, en las actuales condiciones de la empresa, mantener esas prebendas no solo es inconveniente, sino también irresponsable.
Uno de los principios de la gerencia moderna, que tiene un alto enfoque en lo social y en lo humano, está en la búsqueda del bienestar del personal como factor clave de éxito para la empresa, pero los beneficios que la compañía otorga a sus empleados deben estar ajustados a la realidad financiera de la misma, y en el caso de Emcali eso no se cumple.
No se trata de atribuir las dificultades de la empresa exclusivamente a este tema, los malos manejos de grupos políticos que tuvieron el control de la empresa antes de que fuera intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos y que la convirtieron en su caja menor fueron determinantes en la crisis de Emcali, pero es innegable que los beneficios laborales extralegales también incidieron.
A los empleados de Emcali se les debe pagar lo mejor posible, pero de acuerdo a la realidad financiera de la empresa; empeñarse en mantener las prebendas a toda costa es irresponsable con la compañía, con la ciudad y con los mismos trabajadores, pues más temprano que tarde el pago de estos beneficios terminará por asfixiar la empresa.
Por todo lo anterior, hay que apoyar al alcalde Armitage en el propósito de realizar una reestructuración profunda en Emcali, pues este es el primer paso para salvar la empresa. El tiempo apremia.