Gobierno de cinco años, un mal mayor

sábado 18 de febrero, 2017

Ampliar el periodo no beneficia en nada a los ciudadanos, solo a los políticos.

Dicen que cuatro años son poco para un buen gobierno, pero no es así. A una buena administración (nacional, departamental o municipal) le bastará un cuatrienio para impactar positivamente a la ciudadanía.

Por el contrario, cuatro años de mandato resultan demasiado cuando el gobernante no da pie con bola. Lamentablemente son contados los casos de mandatarios que la ciudadanía quiere que continúen en el cargo, mientras que abundan aquellos cuyos gobiernos, por malos, se hacen eternos para la gente.

Esta es una de las razones por las que resulta inconveniente la propuesta de ampliar el periodo presidencial a cinco años y unificarlo con los mandatos de alcaldes y gobernadores. ¿Qué habría pasado en Bogotá si el periodo de Gustavo Petro hubiera sido de un quinquenio? ¿En qué condiciones quedaría Colombia si los dos goiernos de Juan Manuel Santos hubieran sido de cinco años cada uno?

Pero además del riesgo que implica ampliar los periodos en un país de malos gobiernos, en el caso de la Presidencia de la República hay un peligro mayor: la concentración de poder. Si en un periodo de cuatro años el presidente de turno termina controlando los órganos de control, el Congreso y tal vez hasta las cortes, lo que utiliza para arrinconar a la oposición, aumentar el periodo de gobierno equivaldría a que aumenten los abusos.

Una decisión de ese calibre no puede tomarse a las carreras, como lo pretende el presidente Juan Manuel Santos. Lo que necesita el país son reformas que conduzcan a un real equilibrio de poderes, no remedos que, por el contrario, acaben de pervertir el sistema político.

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