Es necesario hacer un esfuerzo por normalizar la ciudad, mientras se busca una salida concertada al paro.

Hay que avanzar sin destruir más

viernes 14 de mayo, 2021

Aunque Cali no ha retornado plenamente a la normalidad, en los últimos tres días ha disminuido notablemente la tensión en la ciudad, lo que ha permitido la reactivación de parte del comercio y la vida productiva, una esperanza para miles de caleños afectados por el paro.

Si bien las protestas no han terminado, es necesario hacer un esfuerzo para que la ciudad esté activa en medio de la situación, pues la parálisis sólo sirve para generar más problemas. En estas dos semanas las empresas y emprendimientos de todos los tamaños se han visto afectados de una u otra manera, decenas han quebrado y la gran mayoría de los trabajadores informales no han podido salir en busca de su sustento, ya sea por los bloqueos o porque el desabastecimiento los dejó sin materias primas o productos o porque en la calle no hay quien les compre.

Recuperar la movilidad, el comercio, el abastecimiento y las fuentes de trabajo es fundamental. No se trata de desconocer que hay una protesta vigente, sino de que la sociedad pueda operar en paralelo o, de lo contrario, se generará un daño irreparable.

Se equivocan quienes creen que la parálisis afecta sólo a las grandes empresas y a sus propietarios, esa es una visión equivocada, pues cada empresa que cierra, por distante que parezca de una comunidad, tiene un efecto negativo sobre toda la población: se pierden empleos formales y poder adquisitivo, se dejan de adquirir productos y servicios, y así se afectan los ingresos de otras empresas y negocios formales e informales. El cierre de una fábrica, de un almacén, de cualquier tipo de emprendimiento genera una cadena de afectación que va mucho más allá de sus dueños y tiene efectos negativos en toda la sociedad.

El reto, entonces, es encontrar formas de entendimiento que no impliquen una afectación general, avanzar sin destruir.

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