Cali, agosto 8 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 7, 2026 21:14

Este lunes asume el Congreso 2026–2030

Uribe, De la Espriella y Petro protagonizan el primer pulso del nuevo Congreso definirá la gobernabilidad

Uribe, De la Espriella y Petro protagonizan el primer pulso del nuevo Congreso definirá la gobernabilidad
Foto: Ilustración IA
viernes 17 de julio, 2026

El próximo lunes 20 de julio se instalará el Congreso de la República para el periodo 2026–2030.

Aunque el acto protocolario marcará el inicio formal de una nueva legislatura, la atención política está concentrada en una votación que puede anticipar el rumbo de la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo: la elección de los presidentes del Senado y de la Cámara de Representantes.

Lo que hasta hace pocos días parecía un trámite propio de una coalición mayoritaria terminó convertido en una intensa disputa por el control político del Capitolio.

La discusión sobre las mesas directivas dejó al descubierto las primeras tensiones entre el presidente electo, Abelardo de la Espriella, y el Centro Democrático, partido que fue uno de los principales respaldos de su candidatura en la segunda vuelta presidencial.

El desacuerdo gira alrededor de quién debe presidir el Senado durante el primer año legislativo y ha abierto un escenario inédito en el que, por razones distintas, el Centro Democrático y el Pacto Histórico podrían coincidir en una votación para impedir que prospere el candidato impulsado desde la futura coalición de gobierno.

La presidencia del Senado

La candidatura del senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, respaldada por el entorno político del presidente electo, se consolidó como la apuesta del bloque que busca garantizar una mayoría estable para el nuevo Gobierno.

Sin embargo, el Centro Democrático sostiene que esa dignidad le corresponde a Honorio Henríquez, argumentando que es la principal bancada de gobierno y que ha mantenido una posición política coherente durante los últimos años.

La controversia se profundizó cuando comenzaron a circular versiones sobre una posible convergencia circunstancial entre el Centro Democrático y congresistas del Pacto Histórico para frenar la elección del candidato apoyado por el presidente electo.

Aunque ambas fuerzas mantienen profundas diferencias ideológicas, comparten un interés coyuntural: evitar que el nuevo Gobierno concentre un mayor control sobre el Congreso desde el inicio de su mandato.

Esa eventual coincidencia sería exclusivamente táctica y limitada a esta elección, no una alianza política permanente.

El resultado de esa votación será observado como el primer termómetro real de las mayorías con las que contará el próximo Gobierno y permitirá medir el grado de autonomía que conservarán los partidos frente a la Casa de Nariño.

Uribe marca distancia

El expresidente Álvaro Uribe Vélez endureció su discurso durante las últimas horas alrededor de esta discusión.

En declaraciones concedidas a Caracol afirmó que habló directamente con Abelardo de la Espriella para solicitar que se respete la aspiración del Centro Democrático a la presidencia del Senado mediante la elección de Honorio Henríquez.

Uribe sostuvo que su partido “merece” esa dignidad por ser la colectividad de oposición al gobierno saliente que obtuvo la mayor votación y reiteró su preocupación por lo que considera un intento de debilitar al Centro Democrático.

Incluso utilizó una metáfora para llamar a la defensa de su colectividad: “Si el tigre ruge contra nuestro partido, como abejitas laboriosas a defendernos”.

Las declaraciones también dejaron claro que, aunque el Centro Democrático respaldó la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella, no está dispuesto a convertirse en un aliado incondicional del nuevo Gobierno.

La relación, según ha planteado Uribe, estará determinada por coincidencias programáticas y por el respeto a los espacios políticos de su partido.

La Cámara

En la Cámara de Representantes también comenzaron a despejarse los acuerdos políticos para la conformación de la mesa directiva.

Según el reparto alcanzado entre las bancadas que respaldan al presidente electo Abelardo de la Espriella, la presidencia de la corporación quedaría en manos del Partido Conservador con el representante Nicolás Barguil, mientras que las dos vicepresidencias serían ocupadas por Daniel Briceño, del Centro Democrático, y Juan Sebastián Gómez, de Nuevo Liberalismo.

El acuerdo hace parte de una negociación más amplia para distribuir las principales dignidades del Congreso, incluidas varias presidencias de comisiones constitucionales permanentes, con el propósito de garantizar el equilibrio entre los partidos que integran la coalición de gobierno.

La definición de estas posiciones será determinante para el trámite de las reformas que presente el nuevo Ejecutivo, pues las mesas directivas y las presidencias de comisión tienen un papel clave en la programación de los debates, el reparto de las ponencias y el ritmo de la agenda legislativa durante el primer año del cuatrienio.

La conformación de ese mapa de poder también servirá como un primer indicador de la solidez de la coalición que acompañará al Gobierno en el Congreso.

Un Congreso decisivo para el nuevo cuatrienio

Más allá de la elección de las mesas directivas, el Congreso que comenzará funciones el 20 de julio enfrentará desafíos de gran magnitud.

Entre ellos estará definir la agenda legislativa del nuevo Gobierno, tramitar las reformas que presente el Ejecutivo y administrar una relación política marcada por la polarización que dejó la elección presidencial.

La construcción de mayorías será probablemente el principal reto para el presidente electo.

Aunque distintos partidos han manifestado disposición para acompañar parte de su agenda, las primeras diferencias surgidas antes incluso de la instalación del Congreso evidencian que el respaldo parlamentario no será automático y que cada proyecto exigirá negociaciones políticas permanentes.

La sesión del próximo lunes, por tanto, irá mucho más allá de la ceremonia de instalación.

La conformación de las mesas directivas permitirá identificar el verdadero equilibrio de fuerzas del nuevo Congreso y ofrecerá las primeras señales sobre la estabilidad política con la que comenzará el gobierno de Abelardo de la Espriella.

Si las alianzas previstas se mantienen o si aparecen acuerdos de última hora será una de las principales incógnitas de una jornada que marcará el inicio del nuevo ciclo político colombiano.


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