Justicia a la medida

lunes 9 de octubre, 2017

Lo que falta por aprobar de la JEP, al igual que lo negociado en Cuba, será a la medida de las Farc.

No tiene lógica ni presentación que se pretenda que los cabecillas de las Farc ocupen curules en el Conrgeso de la República sin cumplir primero las penas que les imponga la justicia transicional. Y aunque no tiene lógica ni presentación, el Gobierno Nacional así lo pretende, y todo indica que así lo impondrá a través de las mayorías legislativas que mantiene a través de la mermelada.

Si bien la institucionalidad cedió al otorgarle diez curules (cinco en Senado y cinco en Cámara) al partido que surgió de la guerrilla, sapo que la mayoría de los colombianos se tragó sin querer, pretender que los miembros del secretariado se conviertan en congresistas sin cumplir primero con el proceso al que se deben someter dentro de la jurisdicción especial de paz es un pésimo mensaje para un país que está haciendo un gran esfuerzo por depurar su dirigencia pública.

Si un político tradicional que tiene cuentas pendientes con la justicia ordinaria no solo va a la cárcel, sino que queda inhabilitado de por vida para ocupar cargos públicos, ¿cómo entender que a los cabecillas de las Farc, que tienen condenas que suman hasta 448 años de prisión, como es el caso de “Timochenko”, se les permita convertirse en congresistas sin cumplir las penas alternativas que les impondrá la justicia transicional, que son simbólicas?

Nadie puede asumir un cargo público si tiene cuentas pendientes con la justicia, y en el caso de los jefes de las Farc, es fundamental que antes de poner un pie en el capitolio hayan dicho la verdad y reparado a sus víctimas. Permitir que ocupen curules sin cumplir primero estos puntos es alterar el orden lógico y legal; si quieren ser congresistas, que primero respondan por sus actos, aunque sea de manera simbólica. No se puede sacrificar más la institucionalidad por darle gusto a las Farc.

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