Santos debe ir a Buenaventura
La salida a la actual coyuntura está en manos del Gobierno, que debe ponerse al día con el Pacífico.
Una de las críticas que más se le han formulado a Juan Manuel Santos durante sus casi siete años como presidente de la República tiene que ver con su incapacidad para dialogar cuando algún sector social entra en protesta. Ya había ocurrido con los camioneros y también con los campesinos, y ahora que hay paro en el Chocó y en Buenaventura el estilo es el mismo.
La gente quiere hablar con el Presidente, en busca de un compromiso directo, pero él envía mensajeros sin capacidad de decisión. Esto, lejos de calmar los ánimos, lo que hace es exacerbarlos.
Acudiendo a la sabiduría popular o al simple sentido común, es inevitable repetir lo que muchos preguntan: ¿por qué un gobernante que se jugó su prestigio y su popularidad negociando con una guerrilla terrorista y narcotraficante no muestra la misma disposición para dialogar con los bonaverenses y los chocoanos?
Culpar a Santos de todos los males del Pacífico sería injusto y facilista. El abandono de Buenaventura y del Chocó es histórico, son muchos los presidentes que han pasado sin aportar soluciones a tantas necesidades. Además, los mismos bonaverenses y los mismos chocoanos tienen cuota de responsabilidad por elegir de manera reiterada gobiernos locales corruptos que, lejos de encaminarlos hacia el progreso, profundizan sus problemas.
Sin embargo, nada de esto exime al presidente Santos de su responsabilidad, pues durante sus dos mandatos nada ha cambiado en el litoral y los tantos compromisos que asumió en su primera candidatura y después para su reelección siguen siendo promesas de campaña.
Desde hace mucho se viene diciendo que Buenaventura y el Pacífico son una bomba de tiempo… Parece que ese tiempo se agotó, no puede haber más plazos y dilaciones para cumplirle al litoral.