La increíble historia del helicóptero
Aunque, como es costumbre en Colombia, lo más probable es que esta noticia se pierda en el olvido a medida que se registren otros hechos escandalosos que capten la atención nacional, ojalá se conozca la verdad del caso del helicóptero de la Policía Nacional que recogió a tres mujeres en el lago Calima, pues la versión entregada por la institución es absolutamente inverosímil.
La explicación según la cual las misteriosas pasajeras hicieron señas pidiendo ayuda porque una de ellas estaba enferma, ante lo cual el piloto aterrizó, parece un cuento rebuscado con el que se estaría tratando de tapar el mal uso dado a una aeronave del Estado, que se supone debe estar al servicio de la seguridad nacional y no del transporte de particulares.
Lamentablemente, no es la primera vez que algo así ocurre. Durante el gobierno de César Gaviria Trujillo estalló un escándalo cuando se conoció que el avión presidencial había sido utilizado para llevar desde Valledupar a Bogotá un grupo musical para amenizar el cumpleaños de la Primera Dama. O, para no ir muy lejos, cuando el hoy presidente Juan Manuel Santos era ministro de Defensa, uno de sus hijos organizó un paseo a la finca con sus amigos en un helicóptero del Ejército Nacional.
Sin duda, estos episodios son indignantes, pues en un país en el que se escucha con frecuencia que los uniformados de un cuadrante no pueden hacer muchos desplazamientos porque no se cuenta con los recursos para tanquear su moto, no hay cómo justificar que un helicóptero de la Policía, que puede consumir en un vuelo hasta tres millones de pesos en combustible, sea utilizado para ir de paseo.
Y si el mal uso de los recursos del Estado es grave, que subestimen a los colombianos, tratando de hacerles creer historias fantasiosas, es peor. Hasta ahora la Policía no ha dado los nombres de las pasajeras ni ha presentado una sola prueba que sustente su versión.
Duele que se haga eso, pero más duele que toda la institución trate de encubrir.