La paz y las oportunidades

jueves 30 de junio, 2016

Hay que crear empleo para los reinsertados sin olvidar a los miles de civiles que no tienen trabajo.

Uno de los grandes retos que le esperan al Gobierno Nacional después de la firma del acuerdo final con las Farc es la ubicación laboral de los guerrilleros desmovilizados, como requisito fundamental para evitar que quieran regresar a las actividades ilícitas. Con este propósito se ofrecerán incentivos tributarios a las empresas que se ubiquen en zonas afectadas por el conflicto y que vinculen a reinsertados de la guerrilla.

Sin duda, hay que brindarles oportunidades a los desmovilizados, pero el Gobierno Nacional no puede hacer a un lado a los miles de colombianos que no han empuñado jamás un arma y no han cometido ni siquiera un delito menor y llevan meses o años buscando empleo, ¿qué pasará con ellos?

Hay que tener cuidado con el mensaje que se envía, pues sería muy peligroso que se interpretara como un premio a la delincuencia; los guerrilleros que dejen las armas y se reintegren a la vida civil no deben ser discriminados, pero tampoco se les puede dar un trato privilegiado. El Gobierno debe hacer un esfuerzo mayúsculo para generar empleo, pero no solo para unos u otros, sino para todos los colombianos que esperan un trabajo digno.

Hacer lo contrario podría fomentar el rechazo a los reinsertados, cuando lo que se requiere es precisamente que la sociedad los acepte y colabore con su proceso de adaptación a la vida civil. Si en una zona afectada por el conflicto se abren oportunidades laborales, deben ser no solo para reinsertados sino también para los campesinos e incluso para los desplazados que viven del rebusque en las ciudades y están a la espera de una oportunidad para regresar a sus sitios de origen y tener una vida digna.

Para que la paz sea una realidad debe representar una oportunidad para todos, no solo para la guerrilla.

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