La refrendación es fundamental

viernes 13 de noviembre, 2015

Desde un principio existió el compromiso de someter el acuerdo de paz a refrendación,  y así debe ser.

Para algunos la refrendación del proceso de paz, es decir, la convocatoria a los ciudadanos para que aprueben o reprueben  a través del voto lo que acuerden el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc, no es necesaria.

Se equivocan. Ayer el presidente Juan Manuel Santos dijo que, aunque no está obligado jurídicamente a hacerlo, buscará un mecanismo para que los colombianos se pronuncien sobre lo que se pacte con el grupo armado ilegal. También se equivoca.

El Jefe de Estado sí está obligado, no legamente, claro, pero sí moralmente, a someter el acuerdo con las Farc al veredicto ciudadano, pues ese fue el compromiso que asumió hace tres años, cuando le anunció al país el inicio de las negociaciones con la guerrilla. En ese sentido, la refrendación no es una concesión del Presidente hacia los colombianos, sino un compromiso.

Quienes votaron por Juan Manuel Santos para respaldar el proceso de paz lo hicieron con el compromiso de la refrendación. Es errado pensar que al reelegir al Presidente los colombianos refrendaron por anticipado el acuerdo con las Farc cuando no estaba definido, lo que hicieron quienes lo apoyaron para que se quedara en la Casa de Nariño fue pronunciarse en favor de la continuidad de las negociaciones, pero con el compromiso de que la última palabra la tiene el pueblo.

Si el apoyo de los colombianos al proceso de paz es del 69%, ¿porqué darle carácter de opcional a la refrendación? ¿Acaso lo pactado es tan desfavorable?

La refrendación ciudadana tiene un valor simbólico, pues sería la inclusión de todo el país en una decisión
trascendental, no hacerlo sería excluir a los ciudadanos y generar una reacción adversa frente al acuerdo final que se firme en La Habana.

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